A veces recibo llamadas en mi móvil que no se de quien son.
Suele coincidir en momentos como ir en ascensor, ir en metro o estar en variopintos lugares sin cobertura.
Al volver a tener conexión me llega un sms con la lista de llamadas perdidas durante esa “ausencia” y a veces aparece algún número extraño.
Si no es de mi ciudad siempre supongo que alguien se ha equivocado al marcar, pero si es móvil o de mi ciudad entonces es cuando surgen las dudas.
Y me quedo con las ganas de saber quien era, pero yo no llamo porque me costará dinero y si encima era solo alguien que se ha equivocado pierde todo el encanto y como ya he dicho encima me dejo el dinero :/
Si hubiese llamado un minuto después ya hubiese tenido cobertura… quizá entonces rechazaría la llamada por no saber de quien es… :S ¿o no?
Lunes, Octubre 27, 2003
Jueves, Octubre 23, 2003
Cuando alguien se va para siempre intento recordar cuando, como y donde fue la última vez que lo vi. Esa escena, ese día, esa mirada.
Intento viajar al pasado para avisarme de que ese momento que estoy viviendo es el último junto a él, que lo recuerde, que guarde todos los detalles, que lo viva con la intensidad que merece. Intento decirme “este momento es el último, no vas a volver a verlo nunca más”.
Pero nunca es así, en la última imagen me veo cobarde, prefiriendo no saber nada, mirando poco y ausente, distanciandome para que duela menos…
Para luego echarlos de menos toda la vida, intentando recordar cual fue la última imagen, las últimas palabras, la última caricia…
Os quiero tanto…
Miércoles, Octubre 15, 2003
Miércoles, Octubre 15, 2003
Que yo me obsesiono muy fácilmente con cualquier chorrada, o con alguien, no es ninguna novedad para los que me conocen y sufren el vivir el día a día de dichas obsesiones, con sus comentarios, continuas alusiones y reflexiones.
Pero amenudo reflexiono sobre la diferencia entre obsesionarse con algo y obsesionarse con alguien.
La puta diferencia es que Naranjito es inofensivo y el resto de gente no lo es aunque quieran, no en mi mente.
La diferencia reside en que cuando te obsesionas con alguien, ese alguien cobra cierta importancia en tu vida, va contigo de paseo, por la calle, a trabajar, a dormir… de forma que esa presencia imaginaria se va hinchando como un globo hasta ocuparte todo el día o cualquier pensamiento.
En definitiva tiendes a idealizar o idolatrar a esa persona, hasta que estás cara a cara con ella. Ahí es cuando tu mundo se desmorona, cuando chocas con la realidad, y esa realidad es cruel.
Instintivamente buscas una reacción igual a la tuya, pero es muy posible que ese alguien no recuerde ni la última vez que os visteis ni las frases de aquella tarde (al contrario que tú) a las que les diste tanta importancia.
Todo queda reducido a lo que hay en tu mente, a lo que tu has pensado y pensado todos esos días.
Y entonces tienes doble ocupación, la dolorosa vuelta a tu mísera realidad y la de bajar a es@ imbécil de ese pedestal que NO merece.
Martes, Octubre 14, 2003
Hay noches que son una mierda, noches en las que enviarías a TOD@S a tomar por culo…
Aunque luego hay mejores ratos.

Lunes, Octubre 13, 2003
Jueves, Octubre 9, 2003
Words are flowing out like endless rain into a paper cup,
They slither while they pass, they slip away across the universe
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my open mind,
Possessing and caressing me.
Jai guru de va om
Nothing’s gonna change my world,
Nothing’s gonna change my world.

Miércoles, Octubre 8, 2003
A menudo cuando pienso en el pasado, pero el más lejano, cuando era niño, intento hacer un esfuerzo por recordar/imaginar como era la gente, como eran las calles, los coches, la estética de aquellos años…
Y me sorprendo a mi mismo recordando algunas tiendas y supermercados a los que me llevaban mis padres y ya hace mucho que no existen.
Por eso cuando veo como una tienda cierra o derrumban un edificio que ha estado ahí siempre siento la necesidad de capturar aquello antes de que se pierda para siempre, siento la necesidad de recorrer el barrio y todos los lugares de la ciudad que son importantes para mi y fotografiarlos. Tener una prueba de que aquello fue real, algo más que un recuerdo que difuminará el tiempo.
Por otra parte hay otros sentimientos a la hora de hacer una foto.
En ocasiones, por muy feliz o muy bonito que sea el momento, mientras pulso el botón no puedo evitar pensar que dentro de algún tiempo, algunos años… recordaré ese momento como algo que ya nunca podrá volver a repetirse, porque hay etapas que se acaban, porque ya hubo quien se fue…
Y en lugar de disfrutar el momento y vivir el presente parece que lo viva como si ya fuese el pasado de un futuro peor.
Después del parentesis sigo viviendo el momento de la foto, pero con la consciencia de un futuro imparable y un regusto a tristeza o no saber aprovechar el tiempo presente.
Y a veces tengo miedo a abrir un álbum de fotos y encontrarme fotos que fueron reveladas ya hace años, cuando no pensaba en estas cosas…
Lunes, Octubre 6, 2003
Lo mejor de escribir un diario es no leerlo a medida que lo escribes, y hacerlo pasados unos años.
No hace mucho lo hice con Hugo, y aunque era un diario escrito para ser leído (como esto), fue muy… no se como decirlo…
Al releer aquellos días los iba recordando a groso modo, pero el leer detalles sobre momentos o frases de hace 6 años era escalofriante.
Echo de menos más momentos de sensibilidad noctura en companía para contrastar con la monotonía o mediocridad de ciertos días.
Por causas de dispersión mental este texto finaliza aquí.
Lunes, Octubre 6, 2003
Hay tantas formas de hacer las cosas que luego uno siempre se lamenta pensando que debería haber hecho lo otro.
Las palabras también influyen mucho. Aunque el contenido/mensaje sea el mismo, una palabra deshubicada o malinterpretada lo puede enviar todo a la mierda, te la puedes jugar solo escogiendo las palabras de una frase.
Y como decía, siempre está el momento de arrepentimiento en el que estás seguro de que el bueno era el plan B, pero supongo que es fácil pensar eso desde la certeza de que el A te ha fallado.
Hay tantas formas de hacer y decir las cosas…
Me gustaría tener una enciclopedia de mi vida, con todos los acontecimientos y sus respectivas horas, fechas y lugares, y al lado una especie de mapa con todas las opciones y a donde lleva cada una. Así sabría que decir y hacer en cada momento, siempre iría por el buen camino.
Supongo que pensarás que parte de “la gracia de la vida” reside ahí, pero a veces uno se cansa de tanto error, decepción, fracaso…
¿No te parece?
Necesito salir de aquí y no tengo a nadie con quien irme de paseo.
Ni siquiera alcohol.
Sabina canta algo por dios…
