Siento no escribir, corren malos tiempos :(
Por la mañana tengo una vida, por la tarde tengo otra, y por la noche… lo de la noche no tiene nombre.
Una de mis reglas nº 1 es trabajar para vivir, no vivir para trabajar.
Hay veces en que cuando te dicen que te quedes un par de horas más a trabajar evalúas el ridículo aumento de nómina o el estar en casa, y te miran mal cuando escojes la 2ª opción, y más si planteas el razonamiento en voz alta.
Pero eso a mi me da igual, tengo el lema de que hay ciertas cosas que solo se pueden hacer a ciertas edades o cuando no tienes el peso de mantener a alguien.
El caso es que en el mundo laboral siempre he aplicado la ley del mínimo esfuerzo y el trabajar para vivir, y jamás he permitido que el trabajo me pudiera suponer un problema o un obstáculo en mi vida personal.
íšltimamente las cosas se me están torciendo e intento llevarlo de la mejor manera posible, pero no me sale.
Por suerte solo trabajo por las mañanas, 8 horas pero solo por las mañanas.
Durante esa parte del día todos los problemas están a flor de piel y a la orden del día, e incluso me nublan la tarde que está por venir, todo lo veo mal y en declibe, sin salida, insostenible.
En cambio por la tarde veo la mañana como si hubiese sido una película, como que aquello no va conmigo, no pertenece a mi mundo.
Eso me hace pensar que si logro hacerme un “escudo” por muy mal que lo pase en el trabajo, no es más que “un rato al día”, que luego estaré de vuelta a mi vida real.
Las cosas se ven muy diferentes al día siguiente por la mañana, cuando estoy cara a cara con los problemas, y son muy reales.
Y así voy pasando los días, viviendo 2 realidades totalmente diferentes y condenadas a vivir la una con la otra, hasta que encuentre como salir de ésta.
Esto sí que es un problema de verdad, los otros me los fabricaba por mero entretenimiento…