Buscando buscando… he dado con la que considero la entrevista a Guille más interesante hasta la fecha.
Viernes, Junio 10, 2005
Viernes, Junio 10, 2005
¿Alguien se acuerda de la leche en polvo “Molico”?
Recuerdo que cuando era muy pequeño (soy del 79) veía un anuncio en tv que era de la citada leche en polvo, y me parecía muy raro que pudiese existir leche que fuera polvo.
Aunque no suelo frecuentar los supermercados, me atrevo a afirmar que hoy día el mercado de la leche en polvo está en declibe y dificilmente volverán a emitir por tv un anuncio de leche en polvo.
¿Quiere decir esto que Molico ya no existe? NO!
Recuerdo perfectamente cual era la música del anuncio, era una pieza de música clásica de la que no voy a citar el nombre debido a mi gran ignorancia en ese ámbito, pero el caso es que hace un rato a alguien le ha sonado el móvil y tenía un politono de esos, y la música era la del anuncio.
Como soy un enfermo me he acordado de la leche y he buscado en Google, y en Argentina se la beben :)
Viernes, Junio 3, 2005
20Minutos:
Oasis «La prensa exagera nuestras peleas»
Unas largas patillas, gafas oscuras, una cazadora… Es el uniforme oficial de los hermanos Gallagher que anoche ofrecieron en Madrid el concierto de presentación de su nuevo disco ‘Don´t Believe the Truth’.
Haciendo honor a su mala fama, Liam no apareció en el ensayo previo al concierto. Con aire jovial llegó desde Ibiza, donde disfrutó de cinco días de relax. El vocalista y malo de la banda recibió a 20 minutos cuatro horas antes de su espectáculo con pose de superestrella del pop.
Las grandes bandas llegan juntas a la sala. Pero usted parece ir por libre…
Yo llego cuando llego. Soy un bebé al que a veces hay que cambiarle los pañales.
El privilegio del pequeño…
Sí.
El disco es una selección de 80 temas. ¿Fue una elección democrática?
Algún tema como Mucky Fingers, era de hace muchos años y lo incluimos; otros se elegían solos. Nunca ha sido un problema elegir los temas.
Una de las canciones se titula Deja que haya amor. ¿Es un forma de reconciliación con su hermano?
Todos tenemos que relajarnos un poco. Pero tiene significado universal.
¿Qué hay de cierto en sus broncas con su hermano Noel? ¿Es real o una estrategia comercial muy eficaz?
La prensa ha exagerado nuestro comportamiento. Además, no es nada pensado ni nada cínico.
Acaba incorporarse al grupo como batería el hijo de Ringo Star, Zak Starkey. ¿Les hace sentirse más cerca de The Beatles, sus ídolos?
No. Lo fichamos porque es un batería buenísimo. No tiene nada que ver con Ringo, ni con tener un autógrafo suyo.
Llevan diez años de carrera ¿serán tan longevos como los Stones?
Nunca se sabe. Mientras tengamos salud, ganas y buenas canciones, seguiremos ahí.
Y si Noel lo dejara ¿Habría un Oasis sin él?
No querría hacerlo sin Noel, no sería lo mismo.
¿Qué conoce de España?
Que Beckham juega aquí y que el cielo de Ibiza es increíble.
¿Tras de la música y el fútbol qué hay?
Sexo, drogas, la ropa y mis hijos, mi familia.
¿Qué tal padre es?
Cariñoso pero no quiero ellos crezcan como frikis, con dinero por todos lados.
¿Es peligroso el éxito?
Según cómo te lo tomes. A nosotros no nos ha cambiado, yo soy el mismo bocazas de siempre.
Peleas entre hermanos
A ver quién insulta más al otro… : Dicen que los medios exageran su mala relación. Lo cierto es que antes de sacar nuevo disco, parece que hacen las paces…, pero por poco tiempo. Un buen ejemplo es la entrevista que batió récords de audiencia, en la que se pusieron a parir mutuamente.
«Ahora las canto todas yo»: Noel amenazó en más de una ocasión con cantar todas las canciones de sus próximos discos. También afirmó haber grabado un álbum en solitario, para luego reconocer que sólo lo había hecho para fastidiar a su hermano.
Y se fue de la banda: Harto de aguantar a Liam, Noel dejó tirados a sus compañeros en la gira del 2000. Volvió pasados dos meses.
De la misma quinta
A principios de la década de los noventa surgieron grandes grupos en la escena pop, muchos han desaparecido.
Blur: Fueron sus grande enemigos y los insultos cruzados eran frecuentes. «Pensábamos que eran malísimos, pero no era nada personal», dice Liam.
Suede: Brett Anderson lidera la formación británica que en 1999 editó su último disco.
The Verve: La extinta banda se mantuvo gracias a la genialidad de Richard Ashcroft.
Discografía
‘Definitely Maybe’ (1994): Marcó una época en la historia del pop británico.
‘What’s the Story (Morning Glory)’ (1995): Un sonido más comercial.
‘Be Here Now’ (1997): Buscaron la novedad, y no gustó como los anteriores.
‘The Masterplan’ (1998): Un magnífico recopilatorio de caras B.
‘Standing on the Shoulder of Giants’ (2000): Incluye el primer tema compuesto por Liam, Little James.
‘Familiar to Millions’ (2000): Un directo que incluye clásicos.
‘Heathen Chemistry’ (2002): Vuelven a situarse en la cumbre.
‘Don’t Believe the Truth’ (2005): El sonido de siempre con nuevo brillo.
el Periódico:
Un día con Oasis (I)
A media tarde del miércoles, Oasis realizaba la prueba de sonido pertinente antes del concierto de la noche en Madrid. Cada uno por su lado, en silencio, afinaba su instrumento. No obstante, en la prueba faltaba uno. Y nadie sabía dónde estaba. El ausente, cómo no, era Liam Gallagher, el cantante, el bullanguero, la estrella impagable de los tabloides británicos. Cuando al fin apareció, su hermano Noel le soltó una puya gorda. Liam, irritado, se hizo el incomprendido. Y blasfemó. Abundantemente. El convulso mundo de los Gallagher, tal y como nos lo imaginábamos.
Oasis han editado nuevo disco, Don’t believe the truth, y en aras de la promoción aceptaron que EL PERIí“DICO pasara un día con ellos. Vida de rock and roll. Oh, yeah.
EL ATERRIZAJE
14.30 horas. Los miembros de Oasis se plantan en Barajas por separado. En un avión que despega de Londres llegan los secundarios, el bajista Andy Bell, el guitarrista Gem Archer y el nuevo asalariado, el batería Zak Starkey, hijo de Ringo Starr. Noel aparece a las 14.30 horas procedente de Ibiza, donde tiene una casa “en medio de la nada”, como diría después. ¿Y Liam? Vuela desde Amsterdam. ¿Hora del aterrizaje? A saber.
EL ENSAYO
16.00. Afuera de la entrada principal de la sala hacen ya cola un centenar de muchachos. Triunfa el flequillo beatleiano de los Gallagher. Y las camisetas del Manchester City, el equipo de Noel y Liam. El primero se baja de un Mercedes oscuro a las 16.15 horas y entra en el local por una puerta lateral. Gem, Andy y Zak aparecen 20 minutos después.
16.45. Comienza la prueba de sonido. En la sala Aqualung, a esa hora, apenas hay una veintena de personas, la mayoría técnicos que van y vienen sin prestar al grupo la menor atención. Y eso que rasgan duro los instrumentos. Suenan los acordes de Mucky fingers, de The meaning of soul y de Wonderwall, entre otras.
17.35. Llega Liam. Al fin. Lleva pantalones hasta las rodillas, gafas de sol que sólo se quitará, se supone, por la noche para dormir, y eso es mucho suponer, y una botella de agua. Se sienta en unos peldaños situados frente al escenario y mira desde la distancia a sus compañeros. No hace el menor gesto de sumarse a ellos. Dos minutos después, Noel da por finalizado el test. Se pone la chaqueta y parece que se va a ir sin decir nada. Pero se lo repiensa. Desde el escenario hace un gesto a Liam, éste se le acerca y empieza la discusión, rica en palabras malsonantes. Fuck –o fucking– es, con diferencia, la más escuchada. Noel le recrimina su ausencia; Liam se excusa a gritos: “¡Nadie me dijo nada!”. Noel se gira y le deja con un vehemente gesto de exasperación; Liam arroja con furia la botella de agua. Oasis, en estado puro.
LA PROMOCIí“N
17.45. Hay algunas entrevistas pactadas. Lo primero que hace Liam ante el periodista es justificarse. “Me duele un poco la garganta. Además, valgo demasiado dinero como para ponerme en pruebas de sonido”. A apenas 15 metros, Noel se dirige a dar otra entrevista. Pero antes suelta unos dardos sarcásticos a viva voz hacia su hermano pequeño. “¿Alguien te dijo que tenías que hacer esta entrevista?”. Y Liam, con la sonrisa medio torcida: “¿Y ese tío quién coño es?”. Noel vuelve a la carga: “¿Alguien te dijo que estás en Oasis?”. Réplica de Liam: “Siéntate, capullo”. Y Noel insiste: “¿Alguien te dijo que nos hemos levantado a las 8,30?”. “Cállate ya”, corta Liam.
Una entrevista con el cantante es un explosivo enigma. Arrojar objetos sobre el periodista ha sido una práctica no meramente ocasional en él. Pero todos en su entorno dicen que se ha calmado, que ya no es aquel gamberro que se metía en peleas casi como un pasatiempo. Tiene ahora 33 años, dos hijos y, al parecer, ha abandonado algunos de sus legendarios excesos. Al parecer.
Con lo que sí se puede aún contar es con sentencias entre la egolatría y la caricatura. Un ejemplo extraído del miércoles. “Soy el mejor cantante de este puto mundo”. Cuando se le pregunta por su nuevo rol como compositor –en el último disco firma tres canciones–, espeta: “Es que Noel está de capa caída y veo que tengo que ayudar un poco”. Y si se le menciona la fama de chico malo, se encoge de hombros: “Allá arriba –dice señalando al escenario– soy una grandiosa estrella de rock; fuera, un tío normal”. No hay forma de sacar una reflexión seria de Liam Gallagher. Pero, francamente, ¿a quién le interesa?
18.30. Noel, de 38 años y la figura responsable de Oasis, pone fin a su ronda de entrevistas. En todas ha dicho que lo único que le interesa de verdad en la vida es la música y el fútbol. Y también que Zak Starkey no está en el grupo por ser el hijo de Starr. “Es buenísimo. ¿A mi qué me importa quién es su padre?” Y no se va de cualquier manera. Pone voz aflautada y burlona: “¡Nadie me dijo nada…!” Liam, de lejos, se lo mira como a un marciano. Noel se ríe y se sienta junto a los técnicos, que cenan de un catering que se han importado de Inglaterra.
19.00. El cantante termina también sus entrevistas. A una periodista que le preguntaba con insistencia por el nuevo batería la ha sorprendido con esta declaración: “Apunta, el próximo miembro de Oasis será el hijo de Lennon”. Se van al camerino, a la espera del inicio del concierto. Duermen, comen algo, hojean una revista, escuchan música… “A veces aprovechamos para iniciar una pelea”, dice Noel. No es del todo una broma. En el 2000, en Barcelona, Liam hizo un feo comentario sobre la pareja de Noel. La discusión subió de tono. ¿El desenlace? El hermano mayor se largó. Concierto suspendido y Oasis que se quedó sin su compositor principal unos meses.
EL CONCIERTO
22.00. Empieza el show con dos piezas contundentes del nuevo disco, Turn up the sun y Lyla. A lo largo de hora y media desfilarán varias más. También algunos hits demoledores de su carrera, como Live forever y Rock and roll star. El bis se cubre con Wonderwall, Don’t look back in anger y My generation de The Who. í‰xtasis entre los fans.
23.30. Fin del concierto. Vuelven rápido al hotel. Y ya no saldrán. Tienen un bar abierto hasta tarde. ¿Dónde estarán mejor?
EL MADRUGí“N
09.00. Noel está puntual como un reloj en el lobi del hotel. No tiene buena cara. “He dormido tres horas”, resopla. Pero hay, de entrada, dos entrevistas en radio comprometidas.
09.45. En la primera confiesa que tiene resaca. En la otra dice que en el concierto le habría gustado tocar dos canciones más de Don’t believe the truth, pero Liam no quiso. “No ensaya y no se las sabe de memoria aún. Es un vago”.
EL FíšTBOL
10.30. Sale de la radio. Vuelta al hotel. Subimos con él a la furgoneta y en el trayecto hablamos de fútbol. Dice que no conoce a Beckham ni Owen. Sí a Woodgate. “Estuvo ayer en el concierto”. Adora a Ronaldinho. También a Deco. Y a Zidane. Hasta le cae bien Mourinho, el arrogante entrenador del Chelsea. “Es sensacional”. Pregunta si es verdad que el Barça quiere a Henry, del Arsenal. “¿Y Rijkaard es bueno?” Nunca ha ido al Camp Nou y le encantaría. ¿Y su Manchester City? “Nunca ganaremos nada”. Un concepto queda claro: odia al Manchester United.
LA DESPEDIDA
11.00. Terremoto en la discográfica. Liam no va a hacer las entrevistas pactadas. El guitarrista Gem abre los ojos como platos. “¿En serio?” “Está en la habitación y no se encuentra bien”, responde Melvin Taub, de la discográfica en Londres. Quien más quien menos sospecha de una noche etílica. En consecuencia, Noel apechuga con 11 entrevistas solito.
12.00. Noel bosteza abiertamente. “Cómo me gustaría dormir dos horas ahora”. Le agota que le vuelvan a preguntar por Wonderwall, mejor canción de la historia de Gran Bretaña, según 8.000 oyentes de una emisora de su país. Evitemos, pues, el tema. Está satisfecho de que muchos críticos digan que con este disco Oasis recupera la forma. Pero lo relativiza. “No leo diarios. Sólo la sección de deportes. Además, ya sé que soy un genio”. ¿Nunca tiene dudas? “No. Tengo mucha confianza en mí mismo. Mi mujer también me lo dice. ‘No puede ser que no dudes nunca’. Y yo le contesto: ‘Soy grande y mientras yo lo piense, no importa lo que digan otros”.
12.30. Todos bajan a comer y beber unas cervezas, Liam incluido. “A las tres tuve un dolor de espalda terrible. Me arrastré para llegar al baño”, cuenta. Tan retorcido que puede hasta ser verdad.
14.20. Marchan al aeropuerto. Van a Amsterdam. En la Terminal 2, Liam ríe con Gem y Andy. Se hace fotos con unos pasajeros. Parece fresco. Noel, en cambio, se ha sentado en el suelo, apartado, con la cabeza ladeada y gafas de sol. Parece rendido.
El País
Los hermanos Gallagher han presentado esta noche en la sala Aqualung de Madrid su nuevo trabajo, Don’t believe the truth (No te creas la verdad) con el que rompen tres años de silencio. Sin embargo, en el concierto han triunfado sus temas clásicos, Wonderwall o Rock and roll star en detrimento de los nuevos, Lyla o A bell will ring.
Oasis ha dado a sus seguidores una hora y media de sonidos contundentes que las 1.200 personas que llenaban la sala han soportado a pesar del calor insoportable que se respiraba en el recinto. Su próxima cita será en un lugar muy distinto, el Festival de Beniscassim, en julio.
Lian y Noel Gallagher, acompañados esta vez por Andy Bell al bajo, Gem Archer a la guitarra y Zak Starskey, hijo del beatle Ringo Starr, a la batería, han vuelto a hacer gala de ese mal humor que les caracteriza, sin ninguna simpatía hacia sus entregados fans, que, sin embargo, se han marchado satisfechos.
El recital comenzó con uno de los temas nuevos, Turn up the sun, seguido del primer sencillo del último disco, Lyla, y a partir de ahí han intercalado piezas emblemáticas de sus diez años de carrera, como Cigarrettes and alcohol, Life for ever o Don’t look back in anger, con canciones nuevas como The meaning of soul o The importance of being idle, que sin duda han bajado el ritmo del concierto.