Hoy me he dejado el móvil en casa, hacía tiempo que no me pasaba, pero creo que nunca me lo había dejado por la mañana, al ir a trabajar.
Al salir del metro me he dado cuenta de que el bolsillo en el que debería estar estaba vacío.
Qué fastidio! es un horror!
Un montón de situaciones se me han cruzado por la mente en unos segundos.
Y si me llaman, y si es urgente, y si recibo un mensaje, y si tengo que llamar…
Es terrible.
Miro a la mesa, donde debería estar, y en su lugar hay un caramelo amarillo que alguien ha dejado.
Mientras el móvil está encendido, pero en silencio, encima del mueble del final del pasillo, en una ubicación espacio-temporal que no le corresponde, no debería estar ahí, lo correcto sería que estuviese donde está este puto caramelo amarillo.
Me queda el consuelo de que al llegar a casa podré ver si ha ocurrido algo… pero ¿y si ya es demasiado tarde?
Jueves, Mayo 22, 2003
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