Lo jodido de estar despierto entre semana a las 5am es que puedes acabar viéndote desde fuera y haciéndote un auto-análisis (esto es una forma de ansiedad, según dicen) y darte cuenta de la cantidad de pajas mentales que llevas hechas hasta el momento y del número de orgasmos que estas te han brindado hasta el minuto actual. Entiéndase por orgasmos, claro está, apretarle las tuercas a la ‘inteligencia’ hasta que ésta llega a dar la vuelta y se junta con la estupidez y todo acaba en forma de explosión craneal y reset mental.
Por otra parte, no me creerían si les contara las competiciones que hay a estas horas por unos tragos de vino tinto. Y eso teniendo en cuenta que en este laberinto sí hay luz. Lo del velo de alquitrán en la mirada es una historia que quizá cuente otra madrugada.