Lo mejor de escribir un diario es no leerlo a medida que lo escribes, y hacerlo pasados unos años.
No hace mucho lo hice con Hugo, y aunque era un diario escrito para ser leído (como esto), fue muy… no se como decirlo…
Al releer aquellos días los iba recordando a groso modo, pero el leer detalles sobre momentos o frases de hace 6 años era escalofriante.
Echo de menos más momentos de sensibilidad noctura en companía para contrastar con la monotonía o mediocridad de ciertos días.
Por causas de dispersión mental este texto finaliza aquí.