En ocasiones nos creemos que hemos llegado a un punto de inflexión, que por fin hemos dicho basta, que ya ha parado de dolernos el alma y que es el momento, que ya somos capaces de dar un paso, que estamos hastiados y vamos a liberarnos de esa maldita carga, vamos a decidir por cuenta propia que ya hemos terminado.
Pero en realidad es mentira, una mentira tan bien escondida que hasta nos engañamos a nosotros mismos sin darnos cuenta.
Algunos puntos álgidos de ira o euforia (en términos generales, seguro que hay algún sintoma más) pueden llevarnos a una autosuficiencia inducida y falsa. Quizá no es falsa, pero sí efímera. La cuestión es que tal autosuficiencia nos hace creer que ya hemos llegado a un punto de inflexión y ya hemos superado a las circunstancias. Entonces se crea un falso punto de inflexión.
¿Qué sucede cuando ejerces presión sobre un falso punto de inflexión? Que se rompe, ni más ni menos. Se rompe y te quedas a la misma altura a la que estabas, o más bajo incluso. Y eso dificulta la venida de un punto de inflexión real, ya que a la próxima no te lo crees ni tú. Ya no te ves tan capaz. Y con razón.
Uis, nuevo diseño… mucho más organizado, me gusta :)
Comentario por |||BEL||| — 1 Agosto 2006 @ 17:00 pm