Me siento afortunado.
Son las 6 de la mañana y me voy a dormir mientras el resto del mundo se empieza a despertar poco a poco para cumplir un día más de sus vidas con la cruel rutina laboral.
Creo que desde hace 3 ó 4 veranos, cuando estoy de vacaciones y me duermo a estas horas, oigo y veo por mi ventana como un hombre de un piso de en frente se levanta entre las 5 ó las 6 de la mañana para, presumiblemente, ir a trabajar.
Hoy ya lo ha hecho, una vez más.
Le compadezco desde mi cómoda posición de estos días.
Que cruel es el día a día, es como si la vida careciese de sentido alguno a estas horas.
Es como una condena.
Busca por ahí el MP3 de Raphael, “la canción del trabajo”, tal cual.
Arrastrar la dura cadena,
trabajar sin tregua y sin fin,
es como una condena,
que ninguno puede eludir.
El trabajo nace con la persona,
va grabado sobre su piel,
y ella siempre le acompaña,
como el amigo más fiel.

Son las 6:28 de la mañana y ya estoy duchada y con el pelo seco…
En una hora y media voy a tener que aguantar a kpullos…
Quiero volver a la cama!!!!
Comentario por mairutxi — 31 Julio 2003 @ 6:30 am