y vuelvo a mi mal dormir,
a mis achaques de juventud,
a mis malos vicios gracias a los que sigo vivo,
y que nadie me diga que eso no está bien,
que ya nadie me va a convencer.
Me siento a esperar,
algo resignado y aburrido,
espero a que una tarde amanezca,
a que una noche sea de dia,
así podre dormir más,
o soñar menos,
o demasiado.