Harto ya de estar harto de camisas de once varas me decidí a probar la doceava,
porque quien han pensado vds. que soy para decirle yo a mi nariz:
-no te metas allá, no te metas aquí-.
Con las tripas revueltas por tanto problema ajeno,
decido hacerme el loco y digo que no me entero,
que ya no me intereso,
que ya me cansé de cansarme y que me aburrí de estar aburrido,
que es hora de abandonar este cuarto de las ratas en el que entré buscando un cascabel.
Y me voy sin cascabel pero con rata,
y me llevo mi botón!
sin ojal,
pero vale más que ciento andando.
Más cuando quisiera ya las perdices, un ojo guiño a mi nariz y renuevo mi condena.
A ver si de una vez aprendo a guardar lágrimas para llorar cuando valga la pena.
Martes, Julio 4, 2006
No hay comentarios »
Aún no hay comentarios.
Redifusión RSS de los comentarios de la entrada.