Los días ya vuelven a ser cortos, se me acaba la luz y pronto tendré que volver a aprender a sobrellevar las noches tempranas.
Volverá a ser de noche a las 18h, pero yo ya no estaré viendo a Espinete ni tomando un colacao con magdalenas.
Me parece ya tan lejano que es casi onírico, como una fábula de aquellas, pero sin bichos.