Maldito invierno que nunca empieza,
¿y cuánto falta para el último día de este invierno sin final?
si nunca empieza.
Y en cambio pronto empieza,
a resonar el lamento en mi cabeza,
nuestros relojes se invierten de manera proporcional,
ajustando un poco más la tortura.
Y la primavera…
que no llega…
y yo de vuelta.
De vuelta de todo,
de vuelta de nada.
Con canas y de vuelta.
Lunes, Enero 22, 2007
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