Soy mi propia víctima,
víctima de mis propias desidias,
de mi desinterés,
de mi apatía,
de mi pena,
de mi lástima,
de mi ego (a go go).
Y soy mi propia víctima,
y es lo mejor que podía pasar en el peor de los casos,
pero casi presumo de un fracaso anunciado,
y ésta es su crónica.
Cuando todos mis apáticos defectos ya no solo apunten a mi,
entonces no quedará más que lamentarse,
lamentarse cuando ya de nada sirva, como de costumbre.
Y mientras sigo esperando a que la alarma de un despertador que no pongo en hora suene y me recuerde que tenía que hacer algo algún día.
Nen… anda que no, si tu eres una estrella, o al menos te alimentas de ellas…
SIN PRISAS POR FAVOR…
Comentario por Rober — 18 Enero 2005 @ 2:03 am