He descubierto (un poco solo) a un grupo que ya sabía que existía, pero nunca había dejado caer suficientemente mi atención sobre sus arreglos de cuerda.
Y mientras escucho la apertura Mellon Collie and the Infinite Sadness y 1979, incluso llego a echar algo de menos el año 1995 y algunos anteriores, aquellos años de desidia y pérdidas de tiempo en mi vida, aquellos años que fueron el preludio de lo que podría considerar que desembocó en mi vida actual.