En ocasiones hacemos o decimos cosas sin ser realmente conscientes de lo que hacemos, de la magnitud de nuestros actos, de las consecuencias que nos van a acarrear.
Luego te das cuenta, admiras el desastre y empieza el camino inverso, o a veces la resignación y arrepentimiento dependiendo de los ‘daños’ y del tiempo que hayamos tardado en darnos cuenta.
A esas pequeñas revelaciones se les llama ‘toma de conciencia’.
Martes, Mayo 16, 2006
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